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Se encuentra en el sureste de la península de Quetrihué ("Donde hay arrayanes", en mapuche) al final de una senda de 12 km que comienza en la entrada del Parque Nacional Los Arrayanes, en la Villa, a metros del muelle de Bahía Brava. Puede visitarse como parte de una excursión lacustre, también se puede llegar en bicicleta o caminando con vuelta en lancha. En el caso de ida y vuelta en bicicleta se emplean unas 3 hs. y el grado de dificultad es III.
Caminando, se llega en unas 3 o 4 horas. Los primeros 800 m requieren más esfuerzo debido a la pendiente del terreno. Luego sigue un atractivo y cómodo sendero entre coihues, ñires, radales, cipreses y notros ( o ciruelillo, cuya flor roja es muy llamativa ).
A 1 hora de caminata se cruza un arroyito proveniente de la laguna Hua-Huan ( arbol nativo de olor similar al laurel ) la que puede conocer sólo con la compañía de un guía ya que puede confundir las distintas sendas de retorno a la principal.
En el km 9 se encuentra la antigua entrada a la estancia Quetrihué, propiedad de la familia Lynch.
Se debe continuar la senda por fuera de los antiguos cercos de dicha estancia. Ya a esta altura se distigue la laguna Patagua (árbol nativo propio de lugares pantanosos y cuya corteza reducida a polvo es utilizada en medicina popular como cicatrizante).
En esta laguna viven varios tipos de patos como el biguá, pato vapor, gallareta y diversos pájaros que constituyen el espíritu del bosuqe con sus característicos silvidos o gritos de alarma como el chucao, el rayadito o el pájaro carpintero.
En la entrada se encuentra la vivienda del guardaparques y distintas construcciones como galpones y dependencias para el personal destinado en el lugar.
Más adelante comienza el sector entablonado y escalonado, de unos 600 m, que permite el recorrido del bosque.
Este arrayanal, junto al de la isla Victoria, es el único en el mundo que toma forma arbórea alcanzando 18 m de altura, con ejemplares de hasta 25 m y 300 años de edad.
El tronco del arrayán es sumamente retorcido y su corteza de color canela, siempre fría, se desprende en placas, similar al azahar y el fruto es violáceo con el cual los indígenas elavoraban la chicha y el dulce. En medicina popular se prepara una infusión con las hojas para calmar dolores musculares y afecciones intestinales.